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El alcohol no ayuda a dormir mejor

Existen muchas creencias falsas sobre el alcohol, su consumo y las consecuencias que produce en el organismo. Sin embargo disponemos de mucha información sobre el alcohol y sus efectos. Sabemos que beber alcohol es incompatible con tener un sueño profundo y reparador. Esta falsa creencia lo único que hace es promover el alcohol como remedio para dormir mejor.

Beber alcohol antes de dormir puede parecer una actividad adecuada para facilitar el sueño, pero realmente lo que sucede es que el descanso empeora.

Según el informe “Great British Bedtime” de 2017, el 25% de las personas que participaron en la encuesta hacían uso del alcohol como remedio para dormir, principalmente personas con edades comprendidas entre los 45 y los 54 años. También se detectó que los hombres hacen uso del alcohol antes de ir a la cama en mayor medida que las mujeres.

Por otro lado, el Dr. Christian Nicholas, un reconocido investigador del sueño de la Universidad de Melbourne, debido a su interés por investigar qué sucede en el cerebro cuando dormimos si previamente hemos bebido alcohol, realizó un estudio, en el que participaron jóvenes de entre 18 y 21 años de edad, con la finalidad de evidenciar lo que sucede en el cerebro por la noche mientras dormimos tras haber consumido alcohol previamente.

Las personas tienden a sentir que el alcohol les ayuda a dormirse un poquito más rápido, y por eso lo asocian como una ayuda para el sueño. Pero cuando uno mira lo que en realidad está pasando mientras duermen podemos concluir que la calidad de ese sueño no es buena.”

Según refiere el Dr. Christian Nicholas, si el sueño se ve perturbado regularmente por el consumo de alcohol antes de dormir, en especial durante largos periodos de tiempo, puede influir negativamente en el bienestar durante el día y en las funciones neurocognitivas como el aprendizaje o la memoria.

¿Qué efectos produce sobre nuestro organismo el consumo de alcohol antes de ir a dormir?

– Nuestro sueño es mucho más pobre y fragmentado, y dormimos menos profundamente (pasamos menos rato en fase REM).

– Las interrupciones del sueño son constantes a lo largo de la noche debido en parte al efecto diurético del alcohol (esto puede provocar que tengamos la necesidad de levantarnos para ir al baño con más frecuencia si hemos bebido, hecho que puede afectar el ciclo de sueño) y la alteración de la regulación de temperatura, lo cual nos genera sudores nocturnos, por un lado, y nos baja la temperatura corporal por otro.

– Tenemos sueños más vívidos, de los que se suelen dar cuando los cambios entre las fases del sueño son más abruptos y precipitados.

– Al relajarse los músculos de la garganta, empeora la respiración y aumentan los ronquidos y la apnea del sueño.

– El alcohol tiene efectos sobre el cerebro debido a que sus propiedades impiden que el glutamato (principal neurotransmisor estimulante) entre a los receptores cerebrales correspondientes (NMDA). De ahí que su influencia sea tan grande en las funciones cerebrales cuando una persona está ebria y sus efectos posteriores.