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Drogas al volante, un peligro que no cesa

A diferencia de los positivos en alcohol, que se han reducido en los últimos años, los positivos por droga no solo no han disminuido, sino que han aumentado, aunque sin superar a los de alcohol. En 2008, la proporción de conductores fallecidos que había consumido algún tipo sustancia fue de un 11% frente al 15% de 2016, según datos del Instituto de Toxicología. El mismo panorama se dibuja en el Estudio sobre la Prevalencia de Alcohol y Drogas (EDAP), elaborado por la DGT. De acuerdo con los últimos datos disponibles -publicados en 2015- ,1 de cada 10 conductores conduce bajo los efectos de las drogas.

Para Jesús Monclús, director al área de Prevención y Seguridad Vial de la Fundación Mapfre, las cifras no dejan lugar a dudas. “En este momento hay dos amenazas emergentes en la conducción: las distracciones en el móvil y el aumento de la presencia de las drogas, especialmente cannabis y cocaína”, señala.

La menor concienciación sobre los efectos del consumo de estupefacientes en la conducción respecto al alcohol es uno de los motivos que, según los especialistas, explica la prevalencia. “Llevamos 30 años haciendo campañas contra el alcohol, pero no hemos tenido campañas específicas para drogas. Y hasta hace poco, no existían los controles para estas sustancias”, explica Monclús.

La frecuencia con que se realizan los controles de drogas en carretera sigue siendo muy inferior a las pruebas de alcoholemia, menos costosas y menos complejas.

A pesar de la mejora y el aumento de las medidas disuasorias, esta menor frecuencia en los controles es uno de los motivos por los que los conductores se sienten más libres para el consumo. “De drogas nunca hacen. Toda la gente fuma porque no te lo esperas”, esgrime Raúl Domínguez, minutos después de dar positivo por cannabis en el control. Para él, como para casi todos los conductores que se sometieron esa noche al control de drogas -la mayoría jóvenes entre 20 y 30 años con coches de estilo deportivo- era la primera vez que realizaba este tipo de prueba.

Cannabis, el rey

De todas las sustancias que se analizan en los controles de drogas -cannabis, cocaína, opioides, anfetamina y metanfetamina- el cannabis es la que más ha aumentado su presencia en los últimos años. Si en 2008 esta sustancia se encontró en el 29,4% de los positivos en víctimas mortales de accidentes, en 2016 los casos aumentaron hasta un 48%, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Toxicología.

El perfil del conductor que ha consumido droga es el de un hombre de entre 25 y 54 años. Sin embargo, los jóvenes de entre 18 y 24 años son el grupo de edad que, en proporción, ostenta el mayor porcentaje de positivos por cannabis, según el último EDAP elaborado por la DGT (2015). De hecho, el 14% de los 2.000 jóvenes menores de 29 años que participaron en el último informe de la Fundación Mapfre, afirmó haber conducido, en los últimos seis meses, tras consumir cannabis, marihuana o porros.

La denominación de esta sustancia como droga blanda no ayuda a que disminuyan estas conductas. “Esa identificación que no tiene ningún sentido. Hablar de drogas duras y drogas blandas es hablar de drogas peligrosas y menos peligrosas. Las drogas son las drogas. Depende de cómo se consuman, quién las consuma y qué haga cuando las consuma, que tengan una valoración determinada”, argumenta Ignacio Calderón, director general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). Según datos recogidos por esta Fundación, para los jóvenes españoles la percepción del riesgo de tener un accidente disminuye de un 90% a un 65% en función de si se les pregunta por pastillas y éxtasis o por los porros.

Esta creencia no se corresponde con la realidad. El consumo de cannabis, según los especialistas, tiene un efecto sedante, produce dificultad para mantener la atención y disminuye los reflejos. “Es un error total. La gente la consume pensando que no supone un peligro cuando conduce, pero lo es tanto como la cocaína. No es, precisamente, de las drogas que menos intervienen en la conducción”, asegura Francisco Arias, miembro del programa de alcohol y drogas del Hospital 12 de Octubre, en Madrid.

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