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El juego patológico: una adicción sin sustancia

Si hablamos de adicciones, describir el mecanismo de acción del tabaco, la heroína, la cocaína o el alcohol es sencillo: entran sustancias al organismo que estimulan al paciente, provocan daños en el proceso y generan resistencia y síndromes de abstinencia. El tema se complica cuando fijamos la atención en adicciones sin sustancias, por ejemplo la ludopatía, qué ocurre en el cerebro de la persona que juega.

La ludopatía, un trastorno equiparado a las adicciones a sustancias

La ludopatía es un trastorno equiparado a las adicciones a sustancias en todos los sentidos, así que fue catalogado en el DMS-5 en el bloque de “Trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos”.

Durante el juego intervienen el sistema de recompensa, que libera dopamina, un neurotransmisor asociado a mecanismos de recompensa y a los comportamientos adictivos. También están involucradas áreas del cerebro relacionadas con la memoria a corto plazo, con la visión, con la atención, con las funciones motoras, con las emociones y con la motivación.

Cuando se genera adicción, alguna de estas áreas cerebrales no funciona correctamente. Esto provoca que se requiera cada vez más de esa estimulación -fenómeno llamado «tolerancia»-, iniciándose un proceso adictivo cuyas consecuencias pueden llegar a ser devastadoras.

El ludópata necesita jugar, apostar y mantener esos niveles de excitación y para ello diversifica los escenarios de juego y aumenta el tiempo y el dinero invertido. Puede empezar en una tragaperras, continuar en un casino físico, extenderse a una sala virtual y terminar en un sitio de apuestas online.

Los estudios han demostrado que la activación cerebral en el momento en el que se recibe un cuantioso premio en metálico es similar a la que se observa en un adicto a la cocaína recibiendo una dosis.

Cómo afecta la ludopatía a la persona

• El paciente necesita jugar cada vez con más dinero para alcanzar el estado de bienestar esperado.
• Se muestra ansioso, cansado e irritado cuando trata de dejar el juego.
• Ha intentado controlar su adicción de forma repetida, pero no lo ha conseguido.
• Presenta pensamientos frecuentes en torno al juego.
• Tras perder el dinero en una apuesta, se convence para volver a jugar con el fin de recuperar pérdidas.
• Miente para justificar/permitir su conducta adictiva.
• Destruye relaciones sociales y oportunidades laborales para continuar con el juego.
• Confía en su entorno para que le ayude a solventar los problemas derivados de la adicción.

El peligro de la publicidad

La creciente agresiva publicidad y las estrategias de marketing que ponen en marcha las casas de apuestas y operadores de juego online para captar clientes, genera una visión distorsionada de la realidad y unas falsas creencias, intentando “normalizar” su producto, asociándolo a grandes clubs de futbol, personalidades públicas y deportivas de notoriedad.

Además, el tipo de  publicidad que utilizan no comprende de formatos ni de horarios y apuntan directamente hacia nuevos clientes, en este caso a los jóvenes, utilizando campañas protagonizadas por referentes famosos, como deportistas o artistas, haciendo que sea aun más atractivo para los menores.