Mientras que en el 2023 se ha reducido el consumo de drogas como el alcohol, el tabaco, el cannabis o la cocaína, crece el consumo de hipnosedantes.
Datos sobre el consumo de hipnosedantes
La última encuesta de ESTUDES, elaborada por el Ministerio de Sanidad sobre las tendencias de consumo de drogas y otras adicciones entre los jóvenes de 14 y 18 años, revela que un 19,6% de los adolescentes han consumido benzodiacepinas alguna vez en la vida. Eso son más de medio millón de jóvenes.
Por otro lado, la encuesta Edades indica que casi un 10% de la población española entre 15 y 64 años consume ansiolíticos de forma regular.
Que son los hipnosedantes
Los hipnosedantes son un grupo de psicofármacos depresores del sistema nervioso central. En España estos medicamentos se comercializan hasta de 35 formas.
Unos tienen efectos ansiolíticos, como el lorazepam (Orfidal), bromazepam (Lexatin) o Alprazolam (Trankimazin).
Otros tienen efectos sedantes o relajantes musculares, como el diazepam (Valium) o clonazepam (Rivotril).
Todos ellos son benzodiacepinas y todos ellos requieren de una receta para poder ser adquiridos en una farmacia. Aunque el año pasado, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) pidió a los médicos que no prescribieran benzodiacepinas en población adolescente de 10 y 21 años para tratar problemas de ansiedad o insomnio y sólo se reservaran para problemas neurológicos y psiquiátricos graves, la mitad de los jóvenes afirma en la encuesta haberlos consumido sin receta médica.
Según los análisis previos de ESTUDES, en 1994, un 6,9% de los jóvenes los había usado una vez en su vida, pero en 2008 ya eran el 17,3%. Este consumo ha ido aumentando progresivamente desde entonces, pero el 2023 (ya en postpandemia) ha marcado un récord, triplicando los datos de las últimas tres décadas.
Las benzodiacepinas pueden generar adicción
Uno de los efectos secundarios que puede tener el consumo de benzodiacepinas es el de provocar adicción. Mientras se pretende aliviar un problema en un momento determinado se acaba generando dependencia y tolerancia en el organismo, necesitando cada vez dosis más altas para conseguir el mismo efecto y generando síndrome de abstinencia cuando se interrumpe el tratamiento. Los expertos, de hecho, subrayan su efectividad a corto plazo pero nunca en el largo plazo.
Por qué preocupa el consumo entre los jóvenes
Las benzodiacepinas suelen percibirse como fármacos inofensivos porque se recetan con frecuencia y se encuentran en muchos hogares. Sin embargo, tomarlas sin control médico, mezclarlas con alcohol o usarlas para “bajar” después de consumir estimulantes aumenta el riesgo de dependencia, accidentes e intoxicaciones.
Señales de alerta
- Toma de pastillas sin receta o de las de otros familiares.
- Somnolencia, dificultad para concentrarse o lenguaje pastoso.
- Combinación con alcohol en fiestas o reuniones.
- Necesidad de la pastilla para dormir o calmar la ansiedad.
Qué pueden hacer las familias
Guardar los medicamentos en un lugar controlado, hablar abiertamente de sus riesgos y estar atentos a cambios de conducta son medidas sencillas y eficaces. Si se detecta un consumo problemático, lo recomendable es consultar con un profesional.
Preguntas frecuentes
¿Una benzodiacepina puede crear adicción aunque sea con receta?
Sí, sobre todo si se toma durante más tiempo del indicado. Por eso es importante revisar el tratamiento con el médico.
¿Es peligroso mezclar benzodiacepinas y alcohol?
Sí. Ambos deprimen el sistema nervioso y juntos aumentan la sedación, la pérdida de reflejos y el riesgo de accidentes o de depresión respiratoria.
¿Qué alternativas hay para la ansiedad en jóvenes?
La terapia psicológica, el ejercicio, una buena higiene del sueño y aprender técnicas de relajación son eficaces y no generan dependencia.
Si el uso de estos medicamentos se te ha ido de las manos, en Clínica Forum Montau te acompañamos con un tratamiento para la dependencia de benzodiacepinas adaptado a cada persona. Pedir ayuda es el primer paso.
