No más drogas al volante

No más drogas al volante

Son noticia a diario conductores que dan positivo en controles antidrogas. ¿Somos realmente conscientes del peligro que supone conducir bajo los efectos de este tipo de sustancias? Aunque tengamos la sensación de control, se trata de una sensación distorsionada por los efectos de las drogas en nuestro cerebro, con consecuencias que pueden ser trágicas para nuestra vida y la de otras personas.

Los efectos de las drogas en la conducción están directamente relacionados por cómo actúan éstas en nuestro cerebro. La marihuana retrasa el tiempo de reacción, deteriora las facultades para juzgar el tiempo y la distancia, y disminuye la coordinación motora; la cocaína o metanfetamina provoca agresividad e imprudencia; y el LSD produce alucinaciones.

Según datos registrados durante la campaña de junio de la DGT, las drogas más consumidas por los conductores fueron el cannabis, la cocaína y las anfetaminas.

A continuación detallamos los efectos que producen sobre nuestro organismo las drogas más consumidas.

Alcohol

Aunque muchos no la consideren como tal, es la droga más consumida del mundo.

Con solo 0,5 gr/l de alcohol en sangre se ralentizan los reflejos y el tiempo de reacción ocular. Disminuye la calidad de la visión nocturna y se reduce el campo visual (efecto conocido como visión en túnel).

Cannabis

Enrojecimiento y sequedad ocular son dos de los síntomas más evidentes en consumidores de cannabis. Esto, al volante, se transforma en problemas para ver los colores o alteraciones en los mismos. Además su consumo ralentiza las reacciones.

Cocaína

La cocaína provoca la dilatación de la pupila y sequedad ocular. Quienes la consumen sufren fotofobia y ven halos alrededor de los puntos de luz.

Entre los efectos que ocasiona la cocaína al volante destaca la pérdida de visión nocturna.

Además, se eleva la presión arterial, lo que puede producir rupturas en los vasos sanguíneos del ojo y, en consecuencia, pérdidas de visión súbitas en un solo ojo. También se producen alteraciones cromáticas, con mayor sensibilidad al azul y menor al rojo.

Extasis

Quienes consumen éxtasis pueden notar visión borrosa, ilusiones ópticas, deslumbramientos y sequedad ocular; también incremento de la presión arterial que puede provocar problemas de retina y movimiento involuntarios del ojo.

LSD

Esta sustancia afecta la visión en varias fases.

En la primera, las pupilas se dilatan provocando fotofobia y alteración de los colores. En la segunda se producen alucinaciones psicodélicas que hacen imposible la conducción. En la tercera fase, se produce un incremento de la presión ocular, con los daños asociados a ésta, como rupturas de vasos, pérdidas de visión, afectación de la retina…

No pongamos nuestra vida y la de los demás en peligro, bajo los efectos de las drogas no cojas el coche.

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