¿Por qué las mujeres consumen más hipnosedantes que los hombres?

¿Por qué las mujeres consumen más hipnosedantes que los hombres?

A lo largo de las investigaciones realizadas por Fundación Atenea vieron que, gran parte de las mujeres que participaban en entrevistas o en grupos de discusión y talleres, consumían hipnosedantes, mientras que los hombres, o no consumían, o bien no lo querían reconocer. Ante esta situación choca el hecho de que con los hipnosedantes ocurre al contrario que con el resto de sustancias, en las que los hombres consumen mucho más que las mujeres.

Se produce una toma de conciencia sobre esta anomalía que despierta un interés en investigar para dar respuesta a la pregunta ¿Por qué las mujeres consumen más hipnosedantes que los hombres?

Los hipnosedantes son sustancias cuyo principal uso es el tratamiento de diferentes desórdenes mentales como el estrés y la ansiedad. Que las mujeres consuman más puede llevar a pensar que estas sufren en mayor medida este tipo de enfermedades o situaciones.

¿Sufren más enfermedad mental las mujeres que los hombres? Este podría ser un factor podría explicar ese mayor consumo de hipnosedantes.

Las razones para el consumo, por las que se pregunta, se pueden agrupar en dos grandes categorías.

  • La primera, hace referencia al consumo para sobrellevar ciertas situaciones, problemas del día a día o eventos vitales estresantes, como por ejemplo la muerte de alguna persona allegada. Las mujeres justifican el consumo de hipnosedantes en base a estas motivaciones en mayor medida que los hombres, a excepción de los hombres de 35 a 64 años, en el caso concreto del motivo para sobrellevar el día a día.
  • La segunda categoría guarda mayor relación con el consumo de drogas, “clásico”, entendiendo este como el consumo para “colocarse” o para experimentar, así como para contrarrestar los efectos de otras sustancias. En esta categoría los hombres superan ampliamente a las mujeres, tanto en general como en todas las edades.

En definitiva, las mujeres buscan las drogas legales para consumir por su menor juicio y castigo. Los psicofármacos además de ser legales, son un medicamento y normalmente son prescritas por personal médico. El hecho de ser un medicamento le otorga un estatus especial como sustancia de consumo. Que puede justificar el decir: Yo no me drogo, tomo un medicamente prescrito por mi médico/a. En los discursos de los profesionales se ve cómo los estereotipos de género influencian la forma de identificación y diagnóstico de patologías, como la ansiedad o depresión asociadas a los malestares.

La principal conclusión a la que podemos llegar a la vista de los datos es que son las mujeres las principales consumidoras de hipnosedantes, en todas las formas de consumo, legal o ilegal y en todas las edades. La proporción de consumo entre hombres y mujeres suele ser, de dos mujeres por cada hombre.

Perfil de la consumidora

El perfil principal de persona consumidora de hipnosedantes es el de una mujer adulta de mediana y avanzada edad, con un nivel de estudios bajo, divorciada o separada y dedicada exclusivamente al trabajo doméstico (no remunerado) o sin trabajo. Si bien es cierto que hay matices en función de la edad. Las jóvenes por ejemplo consumen más sin receta, y las adultas lo hacen con receta. A raíz del análisis conducido ha surgido la hipótesis que hemos denominado como la “medicación por proximidad”.

Automedicación

Esta hipótesis se ha conceptualizado como la automedicación en el consumo de hipnosedantes por parte de las personas más jóvenes, por dos vías. La primera porque este tipo de medicamento esté presente en los botiquines de los hogares y por tanto accesible.

Y la segunda porque sea alguna persona adulta, normalmente la madre quien ante una situación de angustia o ansiedad de sus hijos e hijas les facilite la pastilla.

Autoras como Arizaga (2007) dicen al respecto que es la madre “la que aconseja o incluso suministra el psicotrópico a partir de un saber primario que fue construyendo en su historia como paciente y al que se le agregan fuentes informales como conversaciones o medios de comunicación”. Nosotros consideramos además que esto no es más que la continuación del rol principal, asignado socialmente, de cuidadora que tienen las mujeres. “Normalmente si hay algo de trapicheo es del recetado. Que no las has gastado, la totalidad, que has ido dejándolas, porque ya no las necesitas. Una amiga de pronto las necesita.

Desde que se tienen datos, las mujeres han sido las mayores consumidoras de hipnosedantes y psicofármacos. Esto se debe a varios factores, la mayoría están directamente relacionados con el género.

Perspectiva de género

Los principales son los estereotipos de género, o el cómo son percibidas y pensadas las mujeres. Ideas compartidas por todos los miembros de la sociedad incluidas ellas mismas. Los estereotipos sobre las mujeres lanzan una imagen sobre su debilidad, su sentimentalismo, su sensibilidad y su dulzura. Además de los estereotipos están los roles, es decir las funciones que deben desempeñar las mujeres. Estos roles son los de madre, esposa, hija, cuidadora y reproductora. Tanto los estereotipos como los roles van acompañados y apoyados por los mandatos de género.

Tanto los mandatos, como los roles y los estereotipos conjugados con el androcentrismo en la ciencia y la medicina, provoca que las mujeres tengan más consumo de hipnosedantes. Esto implica que el hombre y sus malestares han sido los que han marcado lo que es patológico y lo que no. De forma que cuando una mujer acude al médico y expresa sus malestares, los cuales suelen tener que ver más con lo emocional, y por tanto no están dentro de lo que es “normal”, predefinido por la experiencia masculina, es patologizada, diagnosticada y prescrita de psicofármacos. Es decir, a las mujeres se les prescribe más psicofármacos porque se comportan como mujeres. Y que además estos fármacos les permiten cumplir con dichos roles. Es lo que se ha denominado como la circularidad del consumo de psicofármacos. El malestar por las desigualdades implica que se consulte con el médico/a, quien receta psicofármacos, lo que a su vez permiten a las mujeres soportar esos malestares y segur cumpliendo con sus roles y mandatos.

Desigualdad de género

En muchos casos los malestares tienen su origen en la desigualdad de género. Principalmente en la doble jornada, esto se denomina a las mujeres que trabajan fuera de casa y además cuando acaban su jornada laboral también desempeñan los trabajos domésticos. Esto produce una sobrecarga y una insatisfacción que provoca ansiedad, insomnio, nerviosismo, depresión. Lo que redunda en que las mujeres sean diagnosticadas en mayor medida de enfermedad mental. Una de las principales causas de los tratamientos con hipnosedantes y psicofármacos.

En las últimas décadas estamos asistiendo a la medicalización de la vida. En otras palabras, la búsqueda de soluciones medicas a problemas no médicos. Lo que, unido a la sobrecarga del personal médico, cada vez tienen menos tiempo para cada paciente. Y también sumado al desarrollo de la industria farmacéutica presionando para que se consuman sus productos crea un coctel que ha derivado en el aumento del consumo de psicofármacos e hipnosedantes en toda la población, pero particularmente en las mujeres. Por los motivos ya expuestos.

Para los hombres, al contrario, que para las mujeres los estereotipos, los mandatos y roles de género masculinos protegen del consumo “excesivo” de hipnosedantes. Es decir, según los estereotipos masculinos, los hombres tienen que ser fuertes, indolentes y racionales, por este motivo la expresión de sus sentimientos, o temas relacionados con estos, a terceras personas va en contra de los estereotipos, roles y mandatos masculinos.

Solo pueden permitirse deprimirse en el caso de estar en desempleo. Hecho que entre sus pares es considerado como suficiente castigo la pérdida del rol de proveedor principal. Es decir, la pérdida de su principal función social asignada. Esta licencia para deprimirse es cierto que es temporal, es decir no se otorga de forma indefinida en el tiempo. Solo se permite la “depresión” o el malestar por estar en desempleo bajo ciertas circunstancias. La primera es que se debe estar buscando empleo de forma más o menos activa. Y la segunda se puede estar sin encontrar trabajo un tiempo “prudencial”, determinado en base al momento histórico y al duración de las circunstancias macrosociales (crisis económica) determinada.

También conviene resaltar que no todo es negativo en lo que respecta al consumo de psicofármacos e hipnosedantes. Un apunte positivo es que en los últimos tiempos estamos asistiendo desde el sector sanitario a la toma de conciencia sobre esta problemática del consumo de hipnosedantes.