El consumo de alcohol es una de las primeras causas prevenibles de morbilidad y mortalidad en nuestro país. Se relaciona con más de 200 problemas de salud, enfermedades y lesiones. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica el alcohol como agente cancerígeno del grupo 1, el de riesgo más grande, con la misma categoría que el humo del tabaco o las radiaciones ionizantes.
Ante esta situación, el PAPPS-sem-FYC ha elaborado una “Guía breve Para el cribado e intervención breve en el consumo de riesgo de alcohol“.
Se trata de la primera publicación que se hace en colaboración con el Ministerio de Sanidad para abordar este asunto.
Con esta publicación ofrecen a los profesionales sanitarios una herramienta “basada en la evidencia, que puede ser aplicada de forma simple y rápida”. Sus ventajas son que permite en solo unos minutos de práctica clínica, identificar a las personas con un consumo de riesgo o perjudicial de alcohol para proporcionar una serie de consejos o, en su caso, derivar a un control clínico más exhaustivo.
La guía incluye una tabla de términos y una infografía sobre las circunstancias en las que, según la Semfyc, “cualquier consumo de alcohol se considera riesgo” y explica los cuatro pasos del cribado, esto es exploración sistemática con test Audit; determinación del nivel de consumo y evaluación del riesgo; ofrecimiento de información y un plan de acción y acuerdo de un seguimiento “según el grado de riesgo percibido”.
El documento finaliza con un apartado dedicado a las habilidades en comunicación y atención centrada en la persona, que la Semfyc juzgó “clave” en este ámbito, y con una serie de recursos para derivar a los pacientes que lo requieran a servicios especializados.
En España la intervención breve desde atención primaria sobre el consumo de alcohol es, según esta entidad, “efectiva” y contribuye a “disminuir” la ingesta en 100 gramos de alcohol a la semana en pacientes con “consumo de riesgo”.
Qué es el consumo de riesgo de alcohol
Se habla de consumo de riesgo cuando la cantidad o la forma de beber aumenta la probabilidad de sufrir problemas de salud, aunque todavía no haya una dependencia. Incluye tanto el consumo habitual elevado como los episodios de consumo intensivo, en los que se toman muchas bebidas en poco tiempo.
Cómo funciona el cribado en la consulta
El médico o la enfermera hacen unas pocas preguntas sobre la frecuencia y la cantidad de alcohol, normalmente con cuestionarios validados como el AUDIT-C. Si el resultado indica un consumo de riesgo, se realiza una intervención breve: información personalizada sobre los riesgos, consejo para reducir y, si la persona lo desea, un plan de seguimiento.
Por qué es importante
Muchas personas con un consumo de riesgo no se reconocen en la imagen del alcoholismo y nunca pedirían ayuda por sí mismas. Detectarlo en atención primaria permite actuar antes de que aparezcan daños graves o dependencia, y se ha demostrado que unos minutos de consejo profesional reducen el consumo.
Preguntas frecuentes
¿Qué hago si mi médico me dice que mi consumo es de riesgo?
Tómalo como una oportunidad. Reducir la cantidad, evitar los atracones y hacer días sin alcohol mejora la salud. Si te cuesta, pide ayuda especializada.
¿El consumo de riesgo es lo mismo que el alcoholismo?
No. Es un paso previo: todavía no hay dependencia, pero sí un riesgo real para la salud. Por eso es el mejor momento para cambiar.
¿Cuánto alcohol se considera consumo de riesgo?
El Ministerio de Sanidad sitúa el límite de bajo riesgo en 20 gramos de alcohol al día en hombres y 10 en mujeres, aunque recuerda que el riesgo existe desde la primera copa.
Si te preocupa tu relación con el alcohol o la de alguien cercano, en Clínica Forum Montau te acompañamos con un tratamiento del alcoholismo adaptado a cada persona. Pedir ayuda es el primer paso.
